Espacios Amerindios

 

La región del Orinoco fue bien importante para todos los desarrollos políticos, sociales, culturales, tecnológicos de explotación del ambiente. Era el punto reconvergencia con la parte norte de Suramérica y las Antillas. Venezuela es un país multiétnico desde épocas milenarias.

Entonces tenemos en el piedemonte andino occidental un grupo conocido como los ozoides, que están relacionados con grupos Arahuacos, que no sólo poblaron la cuenca del lago de Maracaibo, sino Falcón, Lara, Yaracuy y Portuguesa; y que también se relacionan con poblaciones con los caquetíos, como los Wayú y los Añú; la relación se establece antropológicamente porque producen una cerámica única, bellísima, muy elaborada, de base redonda con cuellos y después viene otra base o un plato menos hondo. Para los antropólogos fue una gran maravilla porque era de unos colores bellísimos[4].

 

Estos grupos ozoides que serían los antepasados de los grupos que después se denominaron entre otros los caquetíos, que eran cacicazgos o grandes sistemas que abarcaban lo que hoy es Falcón, Lara Yaracuy Portuguesa llegaban hasta la cuenca del lago de Valencia en su parte occidental y la costa oriental del lago de Maracaibo. Los antepasados de ellos, estamos hablando unos 2000 años AC, de estas combinaciones mencionas, venían del Orinoco. Ellos sabían combinar sus actividades de pesca, recolección y cacería. Por otro lado ellos lograron construir unas estructuras de tierra que se llaman calzadas y terraplenes, que no sólo se encuentran en Venezuela, sino en otras partes de América [5].

 

Estas estructuras de tierras hechas por estos grupos no sólo servían para las habitaciones, las casas comunales y los templos religiosos, sino para cuestiones espirituales relacionadas con las actividades agrícolas y lograron resolver en época de lluvia en los llanos el problema de las inundaciones.

Ellos lograban un manejo de las aguas con fines agrícolas y de crear pozas donde tenían peces, manatíes y de todo tipo de fauna acuática. También aprovechaban la ladera para sembrar. Igual tenían uso de las riberas del Orinoco; fertilizadas todos los años con las crecidas y sembraban los cultivos de ciclo corto como el maíz de anona. Iban sembrando y a medida que iba subiendo el agua iban cosechando y usaban todo el año, cultivaban todo el año aprovechando los diferentes ciclos. Por eso se llegaron a ver grandes grupos poblacionales en el siglo XVI y cuando los conquistadores llegaron allí arrasaron con su comida, con las cosechas y con el oro. Con la guerra buen parte de esas grandes estructuras que mencionamos, fueron abandonadas por los grupos caquetíos; muchos se fueron para la selva adentro y otros desaparecieron físicamente [6].

 

Estos grupos con agriculturas que usaban las riberas del Orinoco y una técnica que se conoce como agricultura de vegas, también utilizaban los caños para combinar la caza con la pesca, haciendo pequeñas posas para asilar un pedazo de río durante el verano y entonces allí tenían tortugas Arrau y cualquier tipo de fauna acuática en una especie de cría artificial o reservorio para almacenarlas durante todo el año. También muchas de esas lagunas se aprovechaban para el cosechamiento de frutos silvestres como el arroz salvaje que hay mucho en esa zona de los llanos del Orinoco. Observamos que muchos de esos grupos tenían diversas técnicas y tácticas según los tipos de suelo, tipos de vegetación, tamaño de la vegetación y diversas estrategias de cultivo [7].

 

Uno de los inventos más perfectos para el manejo ecológico de las selvas es la agricultura de conuco, porque mimetiza copia de la misma estructura y diversidad de la selva o de las sabanas. Tiene un uso limitado dependiendo de los tipos de suelo, porque hay suelos muy fértiles, pero hay otros que tienen mucha acidez; entonces esos cultivos eran rotativos. Buena parte de la dispersión, por ejemplo de la Palma de Moriche, el Seje, entre otros es un indicador de la manipulación de esas especies. Muchos ecólogos han hecho en conjunción con arqueólogos cortes de selvas y excavaciones profundas para extraer polen, tipos de suelo y han descubierto no sólo que ha sido buenísimo para la parte de la adaptación de restos culturales humanos en muchas regiones, sino que también para más o menos darse cuenta de los cambios que han experimentado ecosistemas típicos de Suramérica y algunos procesos geológicos que se han experimentado también [8].

 

Observamos que en buena medida el nivel de las selvas tropicales, incluso las selvas tropicales de montañas se ve que son unas selvas muy bien administradas con grandes períodos de barbecho o sea de descanso y de rotación de cultivos por parte de los seres humanos; y sobre todo la muestra más contundente es que en determinados ecosistemas de suelos generalmente pobres y ácidos en las selvas tropicales húmedas de Bolívar y Amazonas, se ha encontrado lo que se ha llamado “tierra petra”, que son tierra generadas por la presencia del ser humano, de los hombre y mujeres que practicaron la actividad conuquera. Esto es tierra negra acumulada, como una especie de abono hechos por el ser humano [9].

 

Este hallazgo ha sido importante y asombroso porque lo que nosotros vemos hoy como selvas en realidad son selvas muy bien administradas y esos gracias a un sistema de cultivo como el conuco, que si lo analizamos históricamente, podemos decir que el conuco fue un instrumento parta la resistencia, para la libertad aportando alimentos en momentos tan importantes como las guerra de independencia y las guerras internas; porque hasta nuestros días le permitió a mucha gente sobrevivir fuera del sistema mercantilista del comercio y ser autosuficientes. El conuco nunca va solo, porque además para muchos de estos pueblos indígenas es un coto perfecto para la cacería, ya que algunos frutos cuando el conuco empieza a entrar en barbecho, permanecen y atraen a algunos animales y este es el mejor sitio para ir a cazar; es decir que un conuco se mantiene productivo por mucho tiempo a pesar de que la gente lo haya abandonado.

Evidencias preliminares señalan que la tradición agrícola de sistemas de conuco en la zona se remonta a los 800 AC

Doctora Silvia Vidal. Instituto Nacional de Tierras

Los pueblos Arawakos del noroeste Amazónico: La cartografía Amerindia como modo de preservar e interpretar la historia

No menos fundamental ha sido, en la construcción histórica y resistencia cultural de estas sociedades, el arraigo de los sistemas políticos, tanto locales como regionales, el chamanismo ancestral fundamentado en la religión del Kúwai, un chamanismo que es conocido en el mundo político de los jefes criollos por su gran efectividad [10].

 

Los Baniva y los Kurripaco o Wakueénai, junto a los Baré, Piapoko y Warwquena, son miembros de la familia Maipure-Arawak y se ubican al Sur de Venezuela en los municipios Atabapo. Maroa, y Río Negro del estado Amazonas, o a lo largo de la frontera norte-sur con Colombia, en una región que alterna tierras inundables y sabanas. [11]

 

En la cosmovisión de estos pueblos existen dos cielos o mundos. El primero está regido por el creado Iñapirrikuli, su esposa Amarru, los hermanos de ésta y sus antepasados. Es en este cielo en donde ocurre la creación de los primeros “animales pensantes”. [12]

 

El segundo cielo es el de Kúwai un ser de poderes sobrenaturales creado por el propio Iñapirrikulí. El Cielo de Kúwai rige la vida política en toda su extensión. Los cambios sociales, las alternativas en momentos de crisis, las creaciones tecnológicas, las actividades productivas, la preparación de los alimentos, las sociedades secretas masculinas, los cultos chamánicos y las redes viales de comunicación, se gestan en el segundo cielo. El ayuno y el látigo son las herramientas de aprendizaje chamánico que estableció el poderoso Kúwai para formar gente sabia. [13]

 

Toda acción en la tierra corresponde a un Cielo u otro, y es precedida por la correspondiente invocación de la hazaña mítica que se canta y recrea. Las huellas de las acciones míticas son palpables en petroglifos, piedras como la del Cocuy, montañas, tepuyes, raudales,[14] cuevas y toda una geografía cargada de señales que recuerdan constantemente las hazañas mítico-históricas de sus antepasados. En toda la narración presente de los Maipure-Arawak el narrador parte de la ubicación del espacio sacralizado donde ocurrió primordialmente el suceso.

 

Los pueblos Arahuacos del Noreste de la Amazonia construyen, preservan e interpretan sus historias e identidades a través de un complejo conjunto de mitos, historias orales, la religión del Kuwai y el registro (mapa) de sitios sagrados. Este registro o mapa de lugares sagrados constituye su cartografía tradicional en la cual inscriben y producen su pasado y presente histórico. En un artículo escrito por la Doctora Silvia Vidal (2000) ella trata de demostrar la estrecha relación que existe entre su cartografía (el conocimiento geográfico, el paisaje tradicional, el inventario de los recursos naturales y sobre naturales, las rutas sagradas y seculares, los petroglifos, los marcadores de fronteras políticas y étnicas) la religión Kuwai y sus formas de construir e interpretar el pasado. También trata demostrar que esta cartografía representa el conocimiento geopolítico amerindio antiguo y contemporáneo, que incluye pasadas y presentes relaciones sociales, políticas, religiosas y económicas, culturales e histórica entre los ríos Orinoco y Amazonas. Este conocimiento cartográfico constantemente ha sido el arma utilizada por los pueblos Arawakos para confrontar a la cartografía occidental y la topografía de los poderes coloniales.

En esta relación con la tierra, la productividad, el comercio y la política se basan en una unidad de producción con características especiales: el conuco. Destacados conuqueros, su actividad agrícola está enmarcada dentro de un calendario ecológico, dedicándose a la pesca y la caza en el verano, preparando el terreno antes de “creciente de Garza” en noviembre y recogiendo en el invierno frutas silvestres. Grandes productores de casabe y mañoco, insumo habitual para el trueque con otros pueblos de la región, cultivan para su propio consumo caña de azúcar, piña. Ají, maíz, plátanos y tubérculos como yuca dulce, yuca amarga, apio, ocumo mapuey, ñame y batata. Pescadores y cazadores son también artesanos de la cestería, la cerámica, la madera, fabricantes de casa, curiaras y cerbatanas.

El conuco indígena de Venezuela, otros países de Suramérica y el Caribe es producto de una tradición milenaria del gran Horizonte Civilizatorio Orinoco-Amazonense que dio origen a diversas matrices culturales amerindias que ya para el año 7.000 AP (Antes del Presente) habían logrado desarrollar un sistema estable de producción de alimentos. [15]

 

Después de numerosos estudios científicos, sabemos que el conuco indígena es un sistema complejo que puede interpretarse desde varias perspectivas: agronómica, ecológica, socioeconómica y espiritual-simbólica. En este trabajo nos referiremos únicamente al punto de vista agronómico-ecológico, dejando para otra oportunidad analizar el conuco desde otras perspectivas.

En ese sentido, el conuco es mucho más que una simple parcela agrícola, ya que constituye un modelo o sistema de producción agraria, diversificada, altamente rentable y productiva, conservacionista de los ecosistemas naturales y la biodiversidad, y de gran autonomía con respecto a la utilización de insumos y tecnología foráneos; es una valiosa evidencia de los mecanismos de regeneración de las selvas y sabanas tropicales (el proceso de sucesión secundaria de la selva es ayudado por la práctica de no limpiar el campo, ni de usar arado mecánico, etc.) y de la conservación in situ de los recursos genéticos de las plantas (plantas cultivadas con diferentes ciclos de crecimiento y diferentes requerimientos de nutrientes), porque reproduce al mismo ecosistema generalizado que se encuentra de manera natural en el bosque circundante (diversidad de especies y variedad de cultivos de una misma especie; variados tamaños, incluyendo frutales y árboles que dan sombra) y el método especial de tala y quemado que se emplea constituye un proceso de transferencia al suelo de ricos nutrientes almacenados en los vegetales (las cenizas, y los mismo árboles talados que se dejan en el sitio que evitan la erosión y sirven de alimento a hongos y otros microorganismos). [16]

 

También el sistema del conuco ha sido llamado sistema itinerante y migratorio porque incluye procesos de barbecho (dejar la parcela en descanso por largos períodos) hasta que se inicia el ciclo de recuperación del bosque o del ecosistema natural. Sin embargo, durante este período el conuco se utiliza como área o coto de caza de fauna local y de recolección de frutales a mediano y largo plazo.

Todas estas características del conuco son una importante herencia amerindia de gran relevancia y vigencia permanente, especialmente en estos momentos en que La Tierra vive su peor crisis ecológica debido a modelos económicos totalmente errados (forma inhumana de desarrollo agroindustrial) y que han conducido a un ritmo actual de desaparición de especies entre 100 y 200 veces superior al normal, una exposición progresiva de pérdida de riquezas y diversidad biológica, un 45% de bosques desaparecidos a nivel mundial, unas 16 mil especies de animales en constante amenaza de extinción, etc.[17] A todo lo cual se le suma la constante contaminación ambiental de ciudades e industrias en el Hemisferio Norte, así como las experimentaciones nucleares, que han generado el drástico cambio climático que actualmente padecemos todos y al cual le han dado diferentes nombres, incluyendo el de “El Niño”. Por eso muchos estudiosos han caracterizado al conuco indígena como uno de los más importantes descubrimientos científico-tecnológicos el cual se deriva de una visión de la vida y del mundo construida a partir de la solidaridad, la fraternidad y convivencia entre seres humanos y todo tipo de seres vivos.

 

Los orígenes de la Familia Arawaka han sido asociados a la génesis de las culturas de selvas y sabanas tropicales de la región comprendida entre el Orinoco el amazonas y se relacionan con las evidencias arqueológicas (restos humanos y culturales) que indican que la ocupación humana y los desarrollo culturales de la gran región amazónica datan de hace más de 12000 años antes del presente [18]. El Arawak es probablemente la mayor familia lingüística de Los estudios de lingüística de América del Sur, tanto por su extensión que rebasa el territorio suramericano, como por el número de lenguas que comprende. Geográficamente se extendió desde el Sur de la Florida, las Bahamas, y Cuba hasta los límites del Gran Choco y quizá hasta el Río de la Plata. El Arawak en muchos casos tuvo que batirse en retirada ante el empuje de los Cribes. [19] Los Caribes creían en la superioridad de su nación y de su lengua por encima de todas las demás, como muestra de su soberbia, cita Gumilla (EL Orinoco Ilustrado, 1741) la respuesta que daban cuando se les preguntaba por su nombre: Ana cariná rote, esto quiere decir, “solamente nosotros somos gente”.[20] Los Arawak practicaron una agricultura adaptada a las condiciones de selva amazónica, es parte de su gran progreso. Infatigables navegantes en sus canoas, los Arawak fueron en las Antillas los primeros indígenas con quienes los europeos trabaron conocimiento.[21]Se puede resumir la gran importancia que tiene la familia de idiomas Arawakos para la historia de las tierras bajas de Suramérica y la cuenca del caribe en los siguientes aspectos [22]:

 

  • §La distribución geográfica de estos pueblos amerindios que para el momento del contacto europeo abarcaba desde el Norte de Argentina y Paraguay, recorriendo buena parte de América del Sur, hasta las Antillas del Mar Caribe. Esta amplia distribución significó que los grupos se adaptaron a diversos tipos de ambiente físico-naturales (selvas y sabanas tropicales, bosques de montañas tropicales, áreas de riberas inundables, etc.) y sociales (relaciones históricas de intercambio a gran escala con las poblaciones de Mesoamérica, sureste de los estados Unidos y los Andes)
  • §Los primeros indígenas contactados por los europeos en el continente americano en general y en Venezuela en particular, pertenecían a esta familia: Tainos, Macorixes y Lacayas (República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Cuba, Jamaica y las Antillas Menores) Aruacos (Arahuacos o Lokonos del bajo Orinoco en Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana francesa) Caquetíos, Wayú (Guajiro) y Añú (Paraujanos, Toas, Aliles, quienes vivían en palafitos, costas de Falcón y cuenca del lago de Maracaibo.
  • §Buena parte del vocabulario contemporáneo del español de América contiene palabras de estos idiomas: maíz, yuca, conuco, cazabe, bohío, caney, barbacoa, huracán cacique, tabaco. También estas lenguas han influido en la toponimia de Venezuela y otros países de la región, como por ejemplo, nombre como Paraima, Paraguaná, Coquivacoa.
  • §La expansión geográfica prehispánica de los pueblos Arahuacos fue acompañada por procesos de cambio social, cultural, económico, político, tecnológico y espiritual, cuyo impacto en ellos mismos y en otras poblaciones Amerindias de Sur América dio origen a formaciones sociales complejas en la región de la cuenca del Caribe del Orinoco y entre los principales elementos culturales aportados por estos pueblos y sus aliados encuentran: un arte cerámico muy elaborado y de gran belleza; la tecnología de estructuras de tierra para uso agrícola o campos elevados, como llanos de Mojo en Bolivia y las Calzadas de Páez en Venezuela, entre otros.

 

Según el antropólogo Donald Lathrap, la familia Arawak se vio obligada a emigrar de la planicie del Amazonas debido al progreso obtenido en el cultivo de tubérculos, lo cual tuvo como consecuencia un aumento demográfico que los llevó buscar tierras de ecosistemas similares para su expansión, y de este modo fueron llegando en oleadas poblacionales a la cuenca del Orinoco. Una situación parecida, dado el ambiente favorable de la cuenca orinoquense para un nuevo crecimiento poblacional, generó sucesivos movimientos migratorios hacia la costa venezolana y después hacia las Antillas, Cuba, la Española y La Florida. [23]

 

En el caso de Venezuela, Colombia y Brasil, la cultural Arawak se expresa en una diversidad de etnias que forma una unidad cultural, con variaciones sociopolíticas y lingüísticas, fruto de un engranaje que la extiende y concentra a lo largo del tiempo. Sólidamente hilvanada por una capacidad de asociación creativa basada en simientes ancestrales, genealógicas y religiosas; esta dinámicas nos lleva a hablar no de una relación sino más bien de una nación de naciones.[24]

 

Silvia Vidal, habla de “Confederaciones multiétnicas”.[25] Consolidados a lo largo de la historia por un sistema exogámico y de alianzas matrimoniales –intra y extra grupales-, los pueblo Arawak se han configurado como una red expansiva de relaciones comerciales, culturales y políticas, no sólo con los grupos indígenas sino también con europeos blancos o mestizos que adoptaron este modo de emparentamiento mediante alianzas matrimoniales.

 

El origen de la palabra arawaka, arawak, arahuaca, viene de “Aruacay”, nombre de una aldea multiétnica de considerable tamaño en el bajo Orinoco, la cual estuvo ocupada para el siglo XVI por los antepasados de los Lokonos o Arahuacos y por otros pueblos indígenas de diferentes filiaciones lingüísticas (Caribe, Warao). Pertenecen a una filiación lingüística muy antigua y numerosa que se extendió desde el Amazonas Central, entre 3000 y 7000 años antes del presente, por las vastas regiones del continente americano, ocupando las cuencas del Orinoco, Amazonas, Panamá y los sistemas insulares del caribe.[26] 

 

Las características generales de los pueblos amerindios que confirma esta gran familia lingüística son:

 

  • §Organizaciones sociales basadas en la conectividad o interdependencia (alianzas en la apertura y flexibilidad en sus fronteras culturales y territoriales (relaciones intra e interregionales) en la fluidez entre los miembros de grupos, subgrupos y segmentos poblacionales, y en la constante expansión expansión socia la política hacia zonas geográficas amplias, todo lo cual permitió el surgimiento y consolidación de marcosistemas políticos regionales y supraregionales, tales como cacicazgos y las confederaciones multiétnicas.
  • §Migraciones y redes de intercambio y comercio interregional a gran escala
  • §Modos específicos de conciencia histórica centrados en conocimientos grados (chamánicos) y las inscripción (y escritura mediante petroglifos) de la historia en el paisaje natural. Importancia de la toponimia, topografía y formas relacionadas, así como de los lugares sagrados de origen de los grupos para imbuir al paisaje de significado y significación histórica, es decir elementos físicos de paisaje natural como diseños culturales de la historia.
  • §Se trasciende las fronteras étnicas y se privilegian las relaciones intergrupales mediante el uso intenso del multilingüismo y los interluinguísticos y las indentidades transétnicas (por ejemplo, grupos Arawakos, Caribizados; grupos caribes)
  • §Patrones de asentamientos ribereños o asociados con fuentes permanentes de agua dulce (lagos) y sus actividades productivas están orientadas hacia la pesca y la agricultura de tubérculos, granos, con aprovechamiento racional de los recursos naturales y el uso de tecnología sofisticada en casos de ecosistemas frágiles o de condiciones climáticas muy variables (fuertes contrastes entre la estación lluviosa y seca)

Para el momento el contacto europeo, el territorio del actual estado Cojedes, por ejemplo, estuvo habitado por los Chirgua, los Tinapun o Tinapuy, los Pacaragua, los Tucuragua, los Macapo, los Paraima (probablemente Arahuacos), y los Guamo; con los cuales se fundaron la mayoría de los pueblos de la misión que dieron origen a las actuales poblaciones de Tinaco, Tinaquillo, El Pao, entre otras; así como por grupos Caribes, Achaguas (arahuacos), Gayones, Guaiquerías, Taparitas y Tamanacos.

Por su posición geográfica, el territorio que hoy lleva por nombre Venezuela fue en tiempos prehispánicos el lugar de cruce de las más diversas corrientes culturales, las cuales unas veces tenían su foco de dispersión en el norte y otras en el sur.

De acuerdo con el historiador y antropólogo venezolano Miguel Acosta Saignes, la población indígena venezolana para el siglo XV se encontraba distribuida en 10 áreas culturales según sus semejanzas en cuanto a lengua y formas de vida:

 

  • §Área de la costa caribe: formada por agricultores y pescadores que se extendieron desde el Orinoco hasta los estados Portuguesa y Lara; incluye a los Otomacos, taparitas y parcialmente a los Yaruros, con tres subáreas: los cumanagotos, palenques y caracas.
  • §Área de los ciparicotos: integrada por tribus de origen y lengua caribe que se localizaron en la costa oriental de Falcón.
  • §Área de los arawacos occidentales: localizada en la región centro-occidental, en los actuales estados Falcón, Lara y Yaracuy, hasta la costa oriental del lago de Maracaibo. Sus principales representantes fueron los caquetios.
  • §Área de los Jirajaras y Ayamanes: formada por tribus de recolectores, cazadores y pescadores de los llanos centrales y montañas de Nirgua. en Yaracuy. También incluye a los axaguas.
  • §Área de la Guajira: integrada por tribus de recolectores, cazadores y pescadores que se localizaron en la península de la Guajira y la costa occidental del lago de Maracaibo. El origen de las tribus guajiras corresponde a la cultura caribe, aunque algunos señalan que son de la familia arawaca.
  • §Área de los caribes occidentales: formada por tribus de agricultores, cazadores y pescadores localizados entre la sierra de Perijá y el sur del lago) de Maracaibo. En esta área se incluyen los motilones y los Bobures.
  • §Área de los Andes venezolanos: integrada por tribus agrícolas de gran desarrollo que poblaron la región andina. Procedían de Colombia y sus representantes más importantes fueron los Cuicas. Los Timotes y los Totuis.
  • §Área de los recolectores, cazadores y pescadores: formada por diferentes tribus independientes que se extendieron desde el delta del Orinoco hasta los llanos de Apure.
  • §Área de los Otomacos: tribus relacionadas con las culturas de la América Central que se localizaron en los llanos bajos de Apure y en las riberas del río Orinoco. Entre sus representantes están los Guamos, los Taparitos, los Otomacos y los Yaruros.
  • §Área de la Guayana: formada por tribus de origen caribe que se localizaron al sur del río Orinoco y en lo que es hoy el estado) Amazona

 

Se entiende por área cultural una zona territorial agrupada por grupos humanos que desarrollaron en forma semejante una serie de rasgos característicos referentes a la agricultura, a las costumbres sociales, a las creencias y prácticas religiosas, al lenguaje, a la artesanía, creaciones artísticas, etc. [27] Conviene tener presente el carácter elástico de las fronteras culturales. Las áreas culturales no pueden considerarse como algo estático, ya que de hecho estuvieron en continuo movimiento desde los tiempos más remotos. [28] Se han hecho varios intentos de dividir el territorio venezolano en varias áreas culturales o provincias. Existen tantas divisiones como autores, pero lo importante es entender la flexibilidad de las fronteras para abordar el tema con dicha flexibilidad.

 

Para efectos de esta investigación es fundamental describir la relación de los grupos indígenas con la tierra y en este sentido tratar de enumerar los rasgos más significativos de esta relación.

A comienzos de del siglo XVI, tres importantes tribus vivían al oriente del Lago de Maracaibo: los Quiriquire, los Jirajara y los Caquetíos. Las primeras noticias sobre los jirajaras se encuentran en la Historia Indiana, que contiene el relato de la primera expedición de Nocolaus Federman.

“El 12 de septiembre del año treinta (1530) partí con ciento diez españoles a pie y dieciséis a caballo, con un centenar de indios naturales del país, pertenecientes a la nación llamada de los Caquetíos, que llevaban víveres y otras cosas necesarias para nuestra seguridad y abastecimiento. El mismo día viajamos tres millas desde la ciudad de Coro y me detuve allí, el segundo y tercer día acampando en una llanura, a fin de poner en orden mis gentes, y también para nombrar capitanes y demás oficiales necesarios; pues al día siguiente llegábamos a un país de enemigos, pertenecientes a una nación llamad de los Xideharas”[29]

 

En cuanto la alimentación y agricultura “son estos indios, y especialmente los Giragaras (jirajaras), grandes labranceros de yuca y plátano, su ordinaria comida pero se alimentan también de carnes, por ser muy dados a la cacería, especialmente de ciervos y jabalíes, de la que hay gran abundancia”[30]

 

Los caquetíos, según Alfredo Jahn (1973) eran dueños de la parte llana y estéril, próxima a la costa del mar, desde las orillas del Lago, frente a Maracaibo, hasta poco más del este de la boca de Yaracuy. Todas las fuentes históricas coinciden en señalar el buen carácter de estos indios, Juan de Ampíes los llama “gente de más razón y habilidad que otros indios de estas partes”[31]

 

Federmann señala que “estos indios poseen grandes aldeas, que a veces tienen una extensión de media milla, pero con una o dos calles, a lo sumo, habitando generalmente en una sola casa, cinco, seis y hasta ocho familias distintas con sus mujeres e hijos. Son gente de estatura elevada y bien proporcionada y de fuerte disposición. Especialmente las mujeres son muy bellas, por lo que llamamos este valle el Valle de las Damas.[32]

 

Los Caquetíos, al igual que los Jirajaras, tenían una agricultura bastante desarrollada que incluía el cultivo del maíz, yuca y batatas. Los valles de Barquisimeto habías ideado un sistema de riego para llevar el agua de los ríos hasta los campos de cultivo. Caquetíos y Jirajaras “comían frutos del cactus y cazaban con arco y flecha venados, tapires y otros animales, que constituían un reglón importante de su dieta”[33]

Elaboraban cacharros de cerámica que incluían ollas de uso culinario, jarras para fermentar chicha y vasijas para almacenar alimentos. Los caquetíos obtenían sal, probablemente por evaporación del agua de las mareas retenidas en las playas. La sal lo mismo que el tabaco, les servía para comerciar con los Jirajaras y Nirguas. El intercambio con estas dos últimas tribus, les proporcionaban objetos de oro.[34]

 

Los dos cultivos principales en los llanos fueron, en general, la yuca y el maíz. Había muchas variedades de yuca, tanto dulce como amarga, aunque la preferida era la amarga por su sabor y porque prestaba a una mayor diversidad de preparaciones.[35] Parece que el maíz no fue tan importante en el Gran Arico[36], pero en cambio era el preferido a la yuca en las regiones del norte y este de los llanos. Las fuentes mencionan otros productos agrícolas que se sumaban a la dieta básica de los Achaguas, como batatas [37], calabazas, melones, caraotas, además de los plátanos y la caña de azúcar. Cuando siembra el maíz –describe Gumilla- ya la yuca lleva una cuarta de retoño, y entre una y otra mata de yuca siembran una mata de maíz; señala Gumilla que entre la yuca y el maíz siembran batatas, chacos, calabazas, melones y otras muchas cosas cuyos retoños, como corren extendidos por los suelos, ni impiden al maíz y a la yuca. Refiere Gumilla que todo lo contrario, como cubren todo el suelo a manera de alfombra verde, impiden que broten en la tierra otras malas hierbas [38]

 

El único condimento de sus comidas era el pimiento (ají) del que había muchas variedades [39]. Las frutas más corrientes eran la piña y la papaya [40] Todas las tribus agrícolas cultivaban el tabaco [41]. Las descripciones de las fuentes jesuitas acerca de la manera de cultivar sus tierras, se aplican en general a todas las naciones de los llanos, excepto a los de la región norteña (llanos Caracas).

 

Había tres tipos de huertas. El más común era el campo conseguido a través de la tala y quema de una parte de la selva a orillas de algún río [42]. El segundo tipo es el cultivo de “campo limpio” que daba pocos frutos en comparación con los otros, por ser de tierra pobre y sin abono; era como el trigo se secano comparado con el regadío [43]. El tercer tipo era de la huerta húmeda, es decir, el cultivo en tierras inundadas durante la estación de lluvia [44]. Antes de que se introdujera en los llanos los instrumentos de hierro (azadas, picos, etc.) se usaban utensilios y aperos de labranzas hechos de madera.

 

Según las fuentes jesuitas, los Achaguas conjuntamente con los Sálivas, tenían fama de ser mejores agricultores que la mayoría de las naciones llaneras.[45] Los Achaguas para su dieta básica, preferían la yuca al maíz, aunque complementaban su alimentación con los variados productos de la palma y con otras frutas [46].

 

Los Achaguas lo mismo que otros pueblos del Orinoco, recolectaban además algunos alimentos naturales, como algunos insectos, particularmente el bachaco. [47] La miel salvaje abundaba en todas partes y era otro de los alimentos más comunes. Algunos árboles, especialmente la palma, proporcionaban frutos que se colectaban en grandes cantidades. También se recogían piñas, hongos, cactus y diversas raíces.[48]

 

Era de especial importancia el proceso de eliminar de la yuca amarga su contenido de ácido prúsico y convertir la masa en casabe [49] La elaboración del pan de maíz era más fácil. También hacían panes con yuca dulce, frutos de la palma y plátanos. “Los plátanos son el socorro de todo pobre; en la América sirven de pan, de vianda, de bebida, de conserva y de todo, porque quitan a todos el hambre”.[50]

 

“No hay nación salvaje que, careciendo de particular dominio, no tenga en común un terreno propio, en que vivir y del que sacar el sustento”. [51] Estos territorios eran amplísimos y ofrecían todas las comodidades que necesitaba la tribu o la nación “selvas para hacer las cortas (talas), lugares donde cazar, ríos y charcos en que ejercitar la pesca”. [52] No había terrenos de propiedad particular, sino de toda la nación junta, la cual tiene el derecho a ello in solidum. Los caciques mismos y cualquier otro noble, no tienen tierras privadas, ni un laguito, ni una pequeña selva reservada para sus usos. Cada individuo de la nación, sea de estirpe superior o caciquesca, sea de ralea baja o plebeya, tiene igual derecho.[53] La propiedad comunitaria, “quizás por falta de animales domésticos, no se extiende a los prados, los cuales con sin fin”[54]

 

Los pueblos se instalan preferentemente entre dos caños o pequeños afluentes de un río importante para estar cerca de los campos de cultivo, para tener fácil acceso a la arteria fluvial y para evitar las inundaciones.[55] Los grupos cambiaban frecuentemente la ubicación de sus pueblos y a veces tenían sitios fijos donde vivían alternativamente.

 

El informe del gobernador Brizuela (Cumaná 8 de septiembre de 1655) publicado por Pablo Ojer [56] constituye la primera descripción geográfica completa de la Provincia de Cumanagotos y de las parcialidades contiguas.

 

La principal fuente de documentación sobre los Cumanagotos es Fraile Matías Ruiz Blanco, autor de la Conversión de Píritu, edición de la Academia de la Historia de Venezuela. Es igualmente importante la Historia de la Nueva Andalucía de Fray Antonio Caulín.

Los frutos que siembran y cultivan los naturales son el maíz, unas raíces que hacen el cazabe (yuca), algún tabaco, batatas, calabazas, melones y sandías (patillas) y algún jengibre, plátanos y caña dulce [57]

(…) No aran ni cavan la tierra, sino rozan el monte y lo queman; y, en lloviendo (sic) blanda la tierra, siembran a golpes el maíz, hoyando con unos palos, de pie derechos, y después, si se sale alguna hierba, l limpian y no hacen más diligencia. Cada tercer año hacen una roza nueva para sembrar, huyendo de la molestia de la hierba [58].

 

Después del maíz, el producto alimenticio más importante de los Cumanagotos, Cuacas y Chaimas era la yuca. El pan cotidiano era la arepa, hecha de maíz que se consumía recién cocida, porque se endurecía muy pronto. El cazabe de yuca duraba más tiempo y por eso era el alimento que se llevaban comúnmente cuando salían a sus correrías.[59]

 

La fruta de plátano, dice Fray Matías, con razón se puede llamar el maná de las Indias, por su providencia, porque con ella viven y se sustentan todos los esclavos, los indios demás gene que asiste al trabajo, y abundancia en aquellas costas es ocasión de que en ellas haya muchos españoles vagabundos, que ni sirven a Dios ni sirven al Rey. El plátano verde y asado, sirve de pan; y maduro de vianda.[60]

 

Ambos cronistas franciscanos celebran las excelencias de la piña. “su médula es muy dulce, con su punto agrio; y tan olorosa, que por su fragancia y hermosura, suelen ponerlas en los monumentos de Semana Santa [61]. Es la fruta más preciosa de las Indias y que hace ventaja a todas las de España [62].

 

Entre las frutas silvestres Fray Matías señal las siguientes: mada, cuechue, picuro, guamacha, ocoyop, mauaochapa y acrote. Añade que crían los “montes y lagunas gran suma de raíces comestibles, de que se valen los naturales en tiempo de necesidad, en que suelen faltarles los granos de maíz de que hacen el pan cotidiano” [63]

 

En el comercio intertribal de artículos, mencionan expresamente el veneno Cumanagoto; la sal explotada por los indios del litoral en la albufera; el hayo y la tintura de guarema de la zona de los Tomazas. “En los tratos comerciales dice Ruiz Blanco, usan de cambio, y no hay entre ellos moneda alguna. Las cosas que hacen para alguna compra particular no las darán por otra, aunque sea de más valor. Son muy voluntariosos en los tratos, y no admiten en ellos consejeros”.[64]

 

(FEDERICO BRITO FIGUEROA, HISTORIA ECONÓMICA Y SOCIAL DE VENEZUELA)

“Los andes venezolanos, las estribaciones y valles del arco andino, constituyen, en el momento de la conquista- una zona de elevada densidad demográfica, poblada por aborígenes de diverso origen y desigual desarrollo económico, social y cultural”[65]

 

“Hay en esta provincia dos parcialidades de gente: los unos se llaman Cuicas y los otros Timotes. Los Timotes es gente más belicosa y guerrera e indómita y caen hacia los confines de Mérida. Los Cuicas caen hacia las otras partes. Es gente más mansa y doméstica [66]

 

La agricultura de los Timoto-Cuicas es la forma de actividad más avanzada que se observa en los primitivos pobladores del territorio venezolano. Los Tiguiñones –una parcialidad Tiomote- construían muros de piedra seca en las faldas de sus montañas, para retener la tierra vegetal, a manera de terrazas que mantenía bajo cultivo.[67]

 

Los mucuñones, grupo de la misma filiación anterior, labraban la tierra de manera que facilitase la formación de acequias para el riego que se practicaba regularmente, valiéndose los indios de agua traída de lejos o de rasgos sacados de los quimpúes, especie de estanques o lagunas artificiales construidos en puntos a propósito y con cierto arte, pues a veces cavaban la tierra o levantaban vallados de piedra y barro, muros de contención para detener las aguas pluviales[68]

 

“Los Timotocuicas cultivaban una variedad de la papa, denominada ruba o timo; maíz, yuca dulce, batata, apio, fique, algodón, zapall, auyama, churimuy, hayo –cultivo típico de loa Andes- algunas especies vegetales se localizaban igualmente en otras regiones del país y cacao, que se encontraba también silvestre en las selvas de la tierra caliente”[69]

 

“La información suministrada por Jorge Spira da una idea del desarrollo de la agricultura en los Andes venezolanos y zonas sometidas a su influencia; señala aquel expedicionario que cuando ascendía de los llanos de Barinas localizó poblados indígenas con depósitos de más de mil quinientas fanegas de maíz, volumen que representa el producto de una cooperación colectiva notable, y denota un proceso significativo en la acumulación de excedentes agrícolas que, satisfechas las necesidades de la comunidad, favorecían el intercambio de productos de consumo con otros grupos de los pobladores”[70]

 

 

Cátedra Ideología Bolivariana

Eliézer Otaiza e Isbemar Jiménez


[1] Entrevista realizada a la doctora Silvia Vidal sobre cartografía amerindia, y relación espacial de los arawacos con la tierra. 2008

[2] Las Tierras de los Pueblos y Comunidades Indígenas de Venezuela. Trabajo presentado por la Doctora Silvia Vidal a la Dirección General de Instituto Nacional de Tierras, Programa Indígena. 2005

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

[5] Iribartegui, Ramón. ¡Hola! Nosotros los Arahuacos. Caracas, Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho. Librería Salesiana. 1991

[6] Ob. Cit. Silvia Vidal. La Tierra de los Pueblos y Comunidades Indígenas

[7] Punto de Cuenta. Dirección de Planificación estratégica de Instituto Nacional de Tierras. Asunto: Programa Pueblos Indígenas y Afrovenezolanos en el estado Bolívar (…) como política fundamental para fortalecer los sistemas productivos tradicionales, a fin de garantizar la construcción de un nuevo sistema económico, la seguridad agroalimentaria y la protección de la biodiversidad del ecosistema de vegas del Orinoco (…). Antecedentes antropológicos. 27/12/2004

[8] Ibíd.

[9] Ibíd.

[10] Rutas y Cartografía, relaciones culturales, sociales y políticas de los Arawacos. Trabajo presentado por Silvia Vidal a la Dirección General del Instituto Nacional de Tierras, Programa Indígena. 2005.

[11] Vidal, Silvia. Los Pueblos Arawakos del Noroeste Amazónico: La cartografía Amerindia como modo de preservar e interpretar la historia. Artículo escrito por la doctora Vidal para conferencia internacional (2000)

[12] González, Núñez Omar. Los Wakerena, Indígenas arawakos del Guainía-Río negro: Mitología y vida cotidiana. Mérida, Venezuela, Universida de Los Andes. Ediciones Dabanatá. 2005

[13] Ibíd.

[14] Para profundizar más sobre el sistema religioso Kúwai y su cartografía, investigar Los Caminos del Kúwai: Evidencias del conocimiento geopolítico de las expansiones y migraciones de los grupos Arahuacos. Papel presentado por la Doctora Silvia Vidal y Alberta Zucci, en el simposio “Caminos precolombinos: las vías. Lo ingenieros y los viajeros”, en el 49 Congreso Internacional de Americanistas, organizado en Quito, Ecuador. 1997

[15] Araújo, Moreira Neto. Indios da Amazonia. De mayoría a minoría (1750-1850) Petrópolis: Vozes. 1988

[16] El Conuco: legado para el mundo de los Pueblos Amerindios. Trabajo presentado por la Doctora Silvia Vidal, a la dirección general del Instituto Nacional de Tierras, programa Indígena. 2004

[17] Ibíd.

[18] Los Arawak. Una Nación de Naciones. Memorias de Venezuela. Septiembre-octubre, número 5. Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Centro Nacional de Historia. Págla América Central#_ftn28seriftext-align: justify;. 6

<a[38] p="" b="" p#_ftnref1font-size:="" 8pt;="" name="href="#_ftnref19"" title="" style="margin: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 14px;">[19] Arellano, Fernando. Una Intro title=nbsp; name=p style=span style=span style=/pducción a la Venezuela Prehispánica. Culturas de las Naciones Indígenas Venezolanas. Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 1986.

[20] Ibíd. Pág. 360

[21] Antonio Tovar, Catálogo de las lenguas de América del Sur, ED. Sudamericana, Buenos Aires, 1961, pp. 134-135

[22] Datos etnográficos presentados por la Doctora Silvia Vidal a la Dirección de Instituto Nacional de Tierras, Programa Indígena. 2007.

[23] Ob. Cit. Los Arawak. Una Nación de Naciones Pág. 9

[24] Ibíd., Pág. 9

[25] Vidal, Silvia. El Chamanismo de los arawakos de Río Negro: Su influencia en la política local y regional en la Amazonas de Venezuela. Brasilia, Universidad de Brasilia. 2002.

[26] Memorias de Venezuela. Ob. Cit. Pág. 6

[27] Arellano, Fernando. Ob. Cit., 373

[28] Ibíd., Pág. 374

[29] Federmann, Historia Indiana, publicada en BANH n. 55, Caracas, 1962, pág. 169

[30] Rivero, Historia de las Misiones, Bogotá, 1956, pp. 117-118

[31] Cita en Alfredo Jahn, Los Aborígenes del Occidente de Venezuela, I, Monte Ávila Editores, Caracas, 1973, pp. 73 y ss.

[32] Federmann, Ob. Cit. Pág. 120

[33] Hernández de Alba, Handbook, IV, pág. 470

[34] Ibíd., 472

[35] Gilij, I. Pág. 192

[36] Rivero. Pág., 335

[37] Gumilla. Pág., 431, FILIJ I. Pág. , 185

[38] Gumilla. Pág., 435

[39] Gumilla. Pág. 429

[40] Gilij I. Pág., 195

[41] Gilij I. Pág., 195

[42] Gumilla. Pág., 433-434

[43] Gumilla. Pág., 430

[44] Gilij II. Pág., 276

[45] Gumilla. Pág., 104

[46] Gumilla. Pág., 440

[47] Rivero. Pág., 7-9

[48] Rivero. Pág., 239

[49] Rivero. Pág., 36; Gumilla. Pág., 437; Gilij II. Pág., 254

[50] Gumilla. Pág., 436

[51] Gilij II. Pág., 182

[52] Ibíd. Pág., 183

[53] Ibíd.

[54] Ibíd.., Pág. 185

[55] Poek. Pág., 172; del Rey, Docum. Jesuísticos, III

[56] La Provincia de la Nueva Cataluña a mediados del siglo XVII, con su anexo: informe de D. Pedro de Brizuela, gobernador de Cumaná, sobre la Provincia la Nueva Barcelona. Boletín de la Academia Nacional de la Historia, XI, Caracas, 1957, pp. 393-425

[57] Ruiz Blanco. O. C., Pág. 15

[58] Ruiz Blanco. O. C., Pág. 36

[59] Caulín. O. C., Pág. 50

[60] Ruiz Blanco. O. C. Pág. 18

[61] Caulín. O. C. Pp. 52-54

[62] Ruiz Blanco. O. C. Pp. 12-14

[63] Ibíd.., Pág. 14

[64] Informe Brizuela. Pág. 422

[65] Figueroa, Brito. Historia Económica y Social de Venezuela, Universidad Central de Venezuela, Caracas. Pág. 21

[66] Aguado, fr. Pedro, 1915, 1915, p. 265

[67] Jahn, Alfredo, 1927, p. 318

[68] Arc, Gen. Nac. Vol. I. fol. 419, ss … “en la alguna de Maracaibo se ha descubierto una montaña de cacao de más de cien mil árboles, perteneciendo a mi Real hacienda respecto de no tener dueño porque era de los naturales que alló habitaban y ahora no los hay”. Cédula expedida expendida el 5 de agosto de 1612, carta de Juan Bejumea fechada el 11 de junio de 1611 y Carta de Gobernador García fechada el 16 de junio de 1611; el legajo incluye declaraciones de testigos

[69] Jahn, Alfredo, ibid., p. 17

[70] Febres, Cordero, Tulio, 1920, p. 10; 1921, p. 159, y 1930, p. 439: “Mantenían relaciones de comercio con los llanos de Apure. Con los de la Laguna de Maracaibo. Los Bobures compraban a los de la laguna de pescado y decían que el oro lo llevaban de las sierras. Las tribus ribereñas del Chama hacia parte llana cambiaban maíz y otros frutos por la sal que importaban de la laguna” Salas, Julio, C., 1908, p. 182: “Comerciaban con los de la costa del Lago de Maracaibo: Tucanes, Torondoyes, Quiriquires y Bobures de la Provincia de Pururárá” Acosta, Saignes, Miguel, 1952, p. 17: “Además del urao (sal) utilizado como medio de cambio, empleaban el quitero, compartido con los pueblos de las llanuras. También ovillos de algodón y águilas de oro”